6 estrategias para prevenir el Burnout II

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4. Hoy es hoy

El síndrome de burnout o desgaste profesional genera una abrumadora sensación de desmotivación y agotamiento.
El síndrome de burnout o desgaste profesional genera una abrumadora sensación de desmotivación y agotamiento.

Céntrate en el presente, en las tareas que haces cada momento. De esta manera puedes evitar la desmotivación y el estrés por el trabajo pendiente.

Prepararte una agenda con las tareas que tienes para cada día e intentar respetarlas, es una de las mejores medidas para sacar el trabajo adelante y no centrarte unicamente en lo urgente.

Recuerda: lo urgente no es siempre lo más importante

Si logras concentrarte en la clase que estás preparando, en la persona a la que estás atendiendo o incluso en el compañero con el que estás hablando, observarás cómo te cuesta pensar en las tareas que te quedan por hacer  en las ganas que tienes  de ir a casa.

Como ya viste en el artículo relacionado con el estrés laboral, esta estrategia favorece la distracción cognitiva limitando al máximo tu posibilidad de rumiar y dar vueltas a cosas que no harán sino hacerte sentir mal.

5. Dime como está tu sitio de trabajo y te diré como te sientes.

Tu espacio de trabajo es muy importante y no me refiero únicamente a las condiciones de clima y a las condiciones físicas (compañeros, localización, luz, temperatura, ruidos, etc) que a veces tanto te molestan y que no están en tu mano cambiar.

El orden y la estética de tu pequeño espacio, influyen tanto para bien como para mal así que ponte manos a la obra en las cosas que puedes modificar: el orden la limpieza, y cierta personalización dentro de lo que te permita la empresa  te puede ayudar a  llevar mejor el día a día (una pequeña planta, una foto o  bolígrafos de colores).

6. Mira más allá.

Cuando el agotamiento se hace presente, tiendes  a aislarte y sentirte poco eficiente, resolutivo e incluso prescindible. ¡Nada más lejos de la realidad! tu semáforo  tiene que ponerse en ambar. ¡ Es el momento de mirar más allá!

Recíclate, participa en espacios o foros relacionados con tu formación o tu interés profesional y mejora la comunicación con tus compañeros de trabajo.

Esto te ayudará a contrastar los conceptos erróneos que puedes tener en tu situación actual (me estoy quedando atrás, no sé resolver las cosas igual que antes, todo es muy rutinario). De la misma manera estos espacios te ayudarán a mantener o incluso recuperar cierta motivación.

Y por último y  si crees que has empezado a hacer todo esto demasiado tarde porque te sientes triste, deprimido,  y fatigado puede que  el agotamiento laboral o burnout esté instalado así que es  momento de  pedir ayuda y tomarse un descanso.

Yolanda P. luna

¿Para qué he comprado esto? Compras compulsivas

Determinados estados emocionales pueden llevarnos a actuar de forma impulsiva en nuestras compras.
Determinados estados emocionales pueden llevarnos a actuar de forma impulsiva en nuestras compras.

Otra vez sin niñera….

Y ahora sí que es un problema. Ya nos hemos tenido que llevar a los niños varios días a la oficina uno de los dos y aunque son bastante formales, la última vez que fui a recogerles, estaban en plena competición de aviones de papel con varios folios importantes.  Para colmo, para poder diferenciar cuál era de uno y  de otro, habían decidido sacar unos marcapáginas  de colores de uno de los códigos de su padre… ¡en fin!

Si os ha pasado alguna vez, estaréis conmigo en que es una sensación muy pero que muy estresante estar en el trabajo sin saber muy bien qué está pasando fuera y sin estar segura de que todo está controlado. De hecho, hay veces que hasta me llega a deprimir.

La última vez que me ha pasado,  cómo no podía ir a la oficina, decidí ir a pasar una mañana de compras. Llamé a mi vecina, con una niña de edad parecida a los míos, a ver si se animaban  a venir con nosotros.

  • Hoy a la mañana vamos a Ikea ¿venís?

  • ¡Claro! Siempre me viene bien ir a Ikea. ¿Qué vas a comprar?

  • No me hace falta nada, dar una vuelta.

Así que pusimos rumbo a ese almacén lleno de  un montón de cosas totalmente innecesarias.

Una vez los tres en la guardería, teníamos toda una hora por delante para relajarnos por los pasillos de la tienda. Aunque no  había mucha gente,  no teníamos toda la mañana así que mientras nos contábamos nuestras últimas preocupaciones, íbamos llenando el carro con un poco de esto y otro de aquello.

No fue hasta llegar a la caja e intentar organizar lo que era de cada una que  le pregunté:

  • ¿Has comprado tú esto?

-No- me dice  mi amiga.

  • Entonces ¿lo he cogido yo? ¿cuándo? ¿para qué quiero yo esto?

  • Ja, ja- se ríe. Estas peor de lo que parecía.

  • Eso parece- pensé- Y decidí revisar el resto de mi compra  antes de pagar. Por suerte no tuve que desprenderme de nada más.

Esta escena que os relato nos puede pasar a cualquiera y desde luego no tiene que ver con ningún trastorno. Sin embargo, me hizo pensar en por qué me había pasado. No me costó mucho relacionar lo estresada y preocupada que estaba ese día con la compra que había hecho.

El estado emocional afecta profundamente al comportamiento. Pero, ¿qué hace que se desencadene una compra compulsiva?  ¿Qué  lleva a alguien a comprar sin control ropa, comida, objetos del todo a cien o cualquier otro tipo de producto más allá de sus necesidades e incluso de sus posibilidades económicas?

A pesar de ser un comportamiento muy estudiado, no existe todavía un criterio unánime sobre cuál puede se la causa de esta reacción.

Durante mucho tiempo, se ha establecido una relación entre la depresión, el estrés y situaciones de carencia con esa necesidad de «llenar» un vacío real o imaginario.

Dejando a un lado casos que podrían ser clasificados como trastornos y que requerirían una intervención clínica y multidisciplinar, lo que está claro es que las compras compulsivas se relacionan con:

  1. Situaciones de insatisfacción, estrés, tristeza o malestar emocional en general.
  2. Necesidad de evasión, dificultad para enfrentar dificultades.
  3. Impulsividad.
  4. Oportunidad, facilidad de realizar la compra, visión de estar haciendo un gran negocio (ofertas, promociones).
  5. Dejarse sugestionar, dificultad de superar la presión comercial.

Así que ya sabéis, para evitar desahogar nuestro malestar con compras de las que luego nos podamos arrepentir estaría bien:

  1. Evitar salir de compras los días que estamos especialmente tristes o deprimidos.
  2. Si decidimos hacerlo, pedirle alguien que nos acompañe y aprovechar también  para hablar de lo que nos preocupa en ese tiempo.
  3. Planificar antes de salir, cuánto queremos o cuánto nos podemos gastar.
  4. Intentar hacerlo en establecimientos que nos permitan realizar una devolución (en estas circunstancias, es muy frecuente arrepentirse de la compra e incluso no utilizarla nunca)

En cualquier caso, siempre será mejor, resolver o afrontar  el problema de fondo y disfrutar de una jornada de compras  sin cargas adicionales.

Yolanda P. Luna